jueves, 28 de julio de 2011

Know Your Enemy: Capítulo 3

Primero, perdón por la demora, conseguí ideas y un computador con teclado bueno y pude escribir, ya estoy trabajando en el cuarto capítulo y pensando en ideas para las otras fics... bueno sin más espera, aquí viene el 3er cap de KYE.
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Capítulo 3: “Now she’s gone.”

El avión partió y ya no había nada que hacer más que pensar. Había traído mi Ipod, pero estaba lleno de Green Day, cosa que me ayudaba en lo más mínimo, me hacía recordar mi pasado, me hacía detenerme en mi presente y preguntarme muchas cosas sobre el futuro. Miraba a Martín y sonreía, a veces realmente y a veces forzadamente. Lo mío hasta el momento sólo es una escapatoria y ciertas veces siento que estoy usando a Martín, pero también siento que el tiempo otorgará y me dirá si lo que estoy haciendo fue lo correcto o no.

-         ¿Estás bien, cariño? – Me dijo Martín para detener mi trance.
-         Si supieras… - Dije en voz baja entre dientes.
-         ¿Qué? – Replicó creyendo escuchar algo.
-         Nada, nada, sólo extraño a mis hijas, ¿sabes?
-         Es normal eso, pero ya vas a ver que crecerán y entenderán porque las has dejado.
-         Ojala, no quiero que me olviden, sino que entiendan que esto es lo mejor para ellas.
-         Como te estoy diciendo, seguro que lo harán.

Esa debe ser una de las razones por la cual me agrada Martín, siempre sabe que decir y siempre es lo que quiero escuchar. Luego de esta pequeña charla me entró un poco de sueño, así que me acomodé bien, puse mi cabeza apoyada en el hombro de Martín, y comencé a dormir casi al instante. Desperté dandome cuenta que ya estabamos por llegar, ha sido un viaje largo y cansador, pero al fin, al fin estamos en Sudáfrica, mi tierra prometida, donde me desempeñaré, por lo menos en los próximos tres años, en lo que más quiero.

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Ha pasado alrededor de 6 meses desde que yo con Martín llegamos desde Estados Unidos a Sudáfrica a trabajar en el Animal Care Zoo, y todo este tiempo ha sido lo que siempre quise vivir, es perfecto, no lo siento como un trabajo, lo siento como un hobbie en el que me pagan. Con Martín tenemos los mismos horarios y como vivimos cerca del Zoológico, nos escapamos a la casa para siempre cocinar algo muy rico. También otra cosa genial es mi amistad con Lohan, un chico que también está haciendo la práctica, como la hice yo hace unos años, y nos hemos vuelto muy cercanos, nos hablamos todo y nos tenemos mucha confianza. Y Martín está totalmente de acuerdo con ello, a pesar que a veces llego tarde a casa porque me quedo acompañando a Lohan mientras él termina su turno que es 3 horas más que el nuestro. Y en ese periodo Martín siempre me sorprende con una once muy deliciosa, y me deleito con sus dotes culinarias.

Pero hace un par de días, la armonía terminó. La alegría terminó. Si. Tan de repente.

Un día cualquiera llego a casa como siempre después de haber pasado la mayoria de la tarde conversando con Lohan y Martín, al escucharme llegar, se alteró.

-         ¿Ya estabas otra vez con ese niñito? ¿El tal Lohan? – Dijo medio enfadado.
-         Pero obvio, si sabes que siempre me quedo con él para que no esté tan solo en esas 3 horas que le toca antes que termine su turno. No entiendo porqué estás tan enojado si, esto es parte de mi rutina y nuestra rutina.
-         No te hagas la tonta Tania, sé que tienes algo con él. – Dijo más furioso aún.
-         Pero ¿¡Qué te pasa Martín!? ¿¡Desde cuando me haces escenitas de celos infantiles!? – Dije alzando mi voz.
-         ¡Cómo te atreves a hablarme así, cuidadito!

Segundos después siento un ligero dolor y ardor en mi mejilla, era increíble, pero Martín se atrevió a levantarme la mano y me había abofeteado. Al segundo después una lágrima involuntaria comenzó a salir de mi ojo derecho, resbalándose hasta mi mejilla, donde Martín con una servilleta, empezó a secar.

-         Perdóname cariño. – Dijo en tono arrepentido.
-         ¿¡”Perdóname”!? ¿Eso es todo lo que tienes que decir? – Dije levantando y luego bajando mi voz cada vez más.
-         Perdón…
-         Mira Martín, primera y última vez que me levantas la mano. Hoy no te molestes en dormir conmigo, yo me voy a dormir, perdí el apetito.
-         Pe-pero, Tania, yo-yo no quer… - Dijo Martín y paró al oír el portazo monumental de nuestra habitación que acababa yo de dar.

Luego me acosté de boca en la cama, con lágrimas en los ojos y mis manos mojándose, porque el dolor que sentía era inmenso, iba todo tan perfecto, ¿porqué tenía que pasar algo así? ¿cómo yo podría serle infiel con un chico mucho menor que yo? ¿acaso tengo cara de pederasta o qué?. Al pensar todo lo que Martín pensaría de mi, me dio una rabia inmensa y no, al golpearme la puerta, no le abrí, que duerma en el sofá y que aprenda a respetarme y que algo así nunca se vuelva a repetir.

Al otro día, Martín amaneció enfermo, a pesar de cómo me había tratado, sentí lástima por él, según el medico que lo examinó, estaría con Gastritis, y el pobre ha vomitado casi todo lo que ha comido, su régimen es estricto y tendremos que faltar al trabajo por dos semanas, mientras él se recupera y yo lo cuido.

Al cabo de una semana Martín se recuperó, cosa que sorprendió al Doctor, e hizo que lo mandaran a examinarse otra vez, y también que me examinaran a mi. No entendía nada, ¿Qué podría tener yo si el enfermo es él? Igual accedí, para ver que tramaban con eso. Al cabo de unos días los resultados de los examenes arrojaban que los 2 estábamos 100% sanos, para mi no fue sorpresa y creo que todo el asunto fue una pérdida de tiempo.

A la semana, todo iba bien de nuevo, volvimos al trabajo y parece que Martín aprendió su lección, y no me volverá a tocar un pelo de nuevo. Un día cualquiera, llego a la casa y ahí está Martín, normal, esperándome para tomar once y conversar sobre nuestro día. Luego después de todo el tiempo que lleva disculpándose, se disculpó una vez más y ahí accedí a perdonarlo, nos dimos unos besos locos, y fuimos a la habitación a dormir, ya oficialmente todo había vuelto a la normalidad.

-         Buenas noches, amor. – Dije ya acostada en la cama con Martín.
-         ¿Por qué buenas, si pueden ser mucho mejores? – Dijo en un tono insinuador.
-         Hoy no tengo ganas Martín, mejor mañana, ¿bueno?
-         No… tengo ganas ahora. – Dijo con rabia tomándome bien fuerte por los hombros, estábamos de frente.
-         ¿Qué te pasa, te dio la lesera de nuevo, no es así?
-         No, quiero sexo,… ahora.
-         ¡Te dije que no quiero!
-         Pues, querrás te guste o no.- Dijo desafiante.


No contaré lo que vino después, fue demasiado horrible, me forzó a hacerlo. Me golpeó más fuerte, mucho más fuerte que la última vez, en pocas palabras, Martín me había violado.

A la mañana siguiente me desperté temprano y no dudé, empaqué todas sus cosas y se las puse en el jardín, no iba a permitir que me volviera a hacer algo así, lo eché de mi casa y terminé con él, apenas despertó. Luego, volví al dormitorio y lloré, lloré solamente, como si no hubiera mañana. Me sentía tremendamente traicionada, el hombre que me prometió, la luna, el sol y las estrellas, se había convertido, en el peor ser humano que ha existido, incluso peor que Diego, él era un santito al lado de ese despreciable ser llamado Martín, me arrepiento profundamente de haber hecho toda esta locura, sólo por él. Al pensar todo esto, Billie Joe y mis hijas volvieron a mi pensamiento. Y unos de esos pensamientos, fue que debería volver, si, volver a América, porque a parte de mi trabajo, ya no tengo nada que me una a este lugar y todo lo que quiero está en Estados Unidos.

Estaba decidida, después de casi un año acá, me dí cuenta que elegí terriblemente mal, que soy una tonta y que me arrepiento de haber dejado a mi familia, y sobre todo a mi gran amor, Billie Joe Armstrong. A la media hora ya tenía todo empacado, para pasar mi última noche en la casa, y mañana en la mañana, ir al aeropuerto y devolverme.
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Ya eso fue ojalá les haya gustado, no demorará mucho en venir otro cap. Saludos :D.

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