jueves, 14 de abril de 2011

BASKET CASE: Capítulo 9

Capítulo 9: Little Girl.

Año 2009, yo Tania, tengo 17 años, una hija de 6 años llamada Perla, sigo soltera después de mi relación con Billie Joe Armstrong, al cual no veo en persona desde aquel recital y al cual todavía no olvido, sigo viviendo en la misma casa, ahora sólo con Berta y Mario, ya que Diego tiene 23 años, sacó estudios superiores, consiguió una novia llamada Juliet, y se fueron a vivir solos, hace un par de semanas, muy cerca de aquí; estoy en mi último año de escuela, cosa que espero ansiosa sólo por mi hija, ya que estos años que no he escrito nada, es porque Perla ha ocupado todo mi tiempo y de escribir olvídense, y olvídense también de que he tenido fiestas porque ese recital de Green Day, donde fue la última vez que ví a Billie, fue lo último parecido a una fiesta que tuve, tampoco he tenido comunicación alguna con María o mi mamá, pero supe que ella se casó con Cristóbal, su eterno noviecito y que tuve un “hermanito”, llamado Cristóbal también, al cual no conozco.

En realidad han pasado pocas cosas en estos últimos 5 años, y mi vida ha sido de estudiante-mamá casi sin cambios.

Lo único que he sabido de Billie o de Green Day, en que en todo este tiempo no lanzaron nada hasta éste año. Siempre se venían preguntas a mi mente del porqué demoraron tanto en lanzar otro trabajo.

Hoy, tengo día libre en el colegio y decidí hacer algo quizás loco y descabellado, pero es algo que debería haber hecho hace mucho tiempo, ir a visitar a Billie. No sé porqué, pero esperaba encontrarlo en aquel departamento en el que compartimos tantos momentos, y definitivamente Perlita iría conmigo; no había nadie en la casa, ya que Berta salió a hacer trámites, cosa que le toma casi todo el día y Mario en su trabajo como siempre.

Ya sabía como llegar, así que emprendí mi camino hacía allá con Perlita de la mano. Tomamos el bus, y luego nos bajamos en una calle cercana. Obviamente la gente me juzgaba al verme tan joven con una nena tan crecida, me pasaba todos los fines de semana, y ya estaba acostumbrada.

-         Mami, ¿Dónde vamos? – Preguntaba impaciente Perlita.
-         A visitar a un amigo, que no veo desde que tú eras bebé. Él es cantante, de la música que escuchas en la casa, linda.
-         Me encanta como canta él. – Decía tiernamente. Sabía de que estaba hablando, le puse Green Day todos los últimos años y ella terminó adorando esa música tal como yo, quizás porque no la dejé de escuchar cuando la tenía dentro de mí, también.

Quedaban 2 cuadras para llegar, quedaba relativamente cerca, del lugar en donde me bajé del bus. Reconocí de inmediato el inmueble, no ha cambiado nada, y está igual que siempre. Luego nos topamos con el portero.

-         Señorita… - Dijo mirándome fijamente a mí y a Perlita. – No puede llegar y pasar, tiene que tener la autorización de quién va a visitar. ¿Cuál es el departamento?
-         El 115. – Siempre lo había recordado. Luego el portero, marcó al departamento y charló con Billie a través de un citófono.
-         Buenas tardes. – Dijo el portero. – Señor Billie, aquí hay alguien que lo viene a visitar.
-         ¿En serio? ¿Cómo se llama? – Preguntó extrañado Billie.
-         Tania. – Le dije al portero antes que me preguntara.
-         Tania. – Replicó el portero. Hubo una pequeña pausa de parte de Billie al escuchar mi nombre y sentí su duda.
-         Déjela pasar. – Soltó al fin Billie.

Después de aquello, subimos tres pisos por las escaleras, cruzamos un pasillo y llegamos, tocamos el timbre y Billie abrió la puerta, no había cambiado casi nada, sólo un par de arruguitas se notaban en ciertas partes de su cara. Lo primero que hizo antes de saludar era mirarme fijamente a mí y a la nena. Cómo lo hacía todo el mundo.

-         Hola… - Dijo titubeante. – Pasa.
-         Hola, permiso. – Dije esto, entré y observé el lugar, estaba idéntico, reconocí ese sofá donde pasábamos tardes enteras canturreando, y me senté.
-         Y… ¿Qué te trae por acá? – Preguntó Billie mientras tomaba asiento.
-         Vengo a visitar a un viejo amigo, ¿Qué no puedo?
-         Por supuesto que puedes, sabes que aquí eres bienvenida…
-         Eso no fue lo que me dijiste la última vez que estuve aquí. – Bromeé. Billie soltó una ligera risita.
-         Hola tío Billie. – Dijo Perlita luego de ver que terminábamos de hablar.
-         Hola ternura. – Respondió él muy cariñosamente.
-         Me encantan sus canciones, las escucho todos los días. – Dijo Perlita haciendo énfasis en “todos los días”. – Mi mami siempre me pone su música. – Añadió.
-         ¿En serio? Genial. – Dijo Billie, creo que con la pequeña intervención de Perla, se le agotaron muchas preguntas que tenía en mente. - ¿Quieres que te cante algo, preciosa?
-         ¡¡¡Si!!! – Dijo Perlita entusiasmada que casi saltó de su asiento. Luego Billie en un parpadeo, fue a buscar su guitarra y volvió; la misma vieja guitarra.
-         Bueno, para… ¿Cómo te llamas nena?
-         Perla. – Interrumpí.
-         Bueno, para Perla va esta canción, se llama “Little Girl”.

Y sonaban los acordes de esta canción, nueva pero que ya era común escucharla en la casa, ya que desde que me compré el último disco de la banda que no he parado de escucharlo. Ver a Perlita tan feliz, me hacía feliz a mí, esa canción era una de sus favoritas y se la sabía de memoria al igual que yo, y cantamos los tres al unísono. Y luego a medida que pasaba la canción, me empecé a pasar películas, ¿Podría considerar volver con Billie? ¿Me habrá extrañado como yo a él, en todo este tiempo? ¿Si volvemos, podríamos formar una familia? Después de la canción, Billie siguió hablando con Perla y yo observando el diálogo; se llevaban bien. Luego pensé que ya era bastante “tarde” y nos despedimos.

-         Adiós tío Billie. – Dijo amorosamente Perla.
-         Adiós Perlita. – Respondió Billie.
-         Adiós Billie. – Dije.
-         La canción que oíste la inspiraste tú. – Dijo Billie en mi oído, para luego entregarme una sonrisa y cerrarme la puerta.

En el camino iba analizando la letra, “Niñita, niñita, ¿Por qué estás llorando? Dentro de tu alma inquieta, tu corazón está muriendo”, eso debe haber pensado él cuando me echó de su vida, que yo lloraba y que mi corazón estaba completamente destrozado, e impresionantemente tenía toda la razón, y la sigue teniendo, sigo siendo una niñita, pero ahora con un traje de madre, y con el corazón destrozado y sin poder encontrar a mi media naranja.

Luego pensé en sus intenciones, no parecía enojado, ni nada, es más muy simpático con Perla y con unos ojos deseosos de mí. No sé si debería seguir buscándolo, creo que no corresponde, esto lo dejaré como un episodio más de mi rutinaria vida.

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Por Dios que está hermosa Tania, toda una mujercita. Su visita me hizo pensar que mi decisión estuvo bien, aunque su juventud no la debe haber aprovechado tanto ya que le habían devuelto a su hija; Perlita es tan adorable y linda, y viéndola bien, noté que se parecía al imbécil de su padre, ojalá se pareciera a Tania, porque hubiera salido más hermosa aún.

Creo que hoy fue un buen día, donde su visita me ha hecho decidir una cosa, ya que creo que perdí a Adrienne para siempre desde que se casó con ese tipo, intentaré volver a la vida de Tania, la quiero de vuelta, y quiero que junto a Perla seamos una familia, ojalá todo lo que venga me resulte y este amor que acabó rotundamente tenga el “Felices Por Siempre”, que todo el tiempo tuvo que tener.

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