jueves, 14 de abril de 2011

BASKET CASE: Capítulo 3

Capítulo 3: You’ve been searching for that someone.

Todo iba bien después de aquel día, vivir con Billie era muy divertido y a veces pasábamos horas cantando con la guitarra en la sala de estar.

Siempre salíamos a comprar juntos y peleábamos por las cosas como unos niños chicos en una dulcería. Veía y veía la gente pasar al lado mio por esa tienda y de repente veo una cara muy familiar, tan familiar que no pude evitar especular. ¿De verdad era él? ¿Aquí se había escapado? Y dejé a Billie solo, me acerqué a él y le pregunté:

-         ¿Diego? ¿Eres tú? – No dijo nada, pensé que quizás me equivoqué y volteé y sentí que alguien en mi camino a Billie me agarraba el brazo y me paró.
-         Tania… es que no puede ser… ¿Eres tú? – Preguntó igual que yo.
-         Si soy yo. – Luego me acordé de todo, era mi ex-novio Diego, el padre de mi bebé, me invadió una rabia que nunca había sentido antes y lo abofeteé tan fuerte que sentí el dolor hasta mis huesos.
-         ¿Qué pasa Tania? – Al darse cuenta de la situación, Billie vino corriendo sorprendido por mi impulso.
-         ¿¡Si, qué te pasa?! – Dijo un golpeado y enojado Diego sobándose la mejilla.
-         ¿¡Cómo te atreves a alegar ahora imbécil?! – Le grité furiosa.
-         Mejor vámonos Tania, para que te tranquilices. – Me decía Billie tratando de calmarme y llevándome rápidamente al auto.

Al irme miraba hacia atrás y miraba a ese pobre imbécil, con una cara enojada de aquí a China. No podía creer que fuera tan descarado de acordarse de mí, pero no de lo que me había hecho. Me fui enojada todo el camino, sin dirigirle la palabra a Billie, porque sabía que si hablaba lo podía lastimar sin querer.

Al llegar, me fui directo al dormitorio y me puse a llorar desconsoladamente. Billie fue y me pegaba palmaditas en la espalda tratando de consolarme pero era inútil, sentía muchas cosas y tener que darle explicaciones a Billie, no era mi idea en ese momento, si no me podía mantener serena. Indirectamente Billie entendió que me debía dejar sola, me dejó y se fue a su pieza. Gracias al llanto dormí profundamente. No me había dado cuenta que tan rápido pasó la noche. Sentí unos pasos hacia a mí. Era Billie y quería hablar.

-         Quiero saber qué te pasó ayer. – Dijo serio.
-         Era él.
-         ¿Quién?
-         Diego. – Creo que al contarle la historia de mi embarazo obvié su nombre. - El maricón que se escapó y me dejó sola cuando quedé embarazada.
-         Noooo. – Dijo. – Si lo tuviera aquí te juro que le partiría la cara amor.
-         Ahora me entiendes por qué lo hice, ¿verdad?
-         Por supuesto que si. Ven acá.

Me acurrucó en sus brazos y me besó tiernamente en la frente. Una pequeña lágrima se asomaba, hace tiempo que alguien no me entendía así, y eso me hacía amar a Billie de la forma más incondicional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario