jueves, 14 de abril de 2011

BASKET CASE: Capítulo 2

Capítulo 2: I throw away my past mistakes and contemplate my future.

Seguía haciéndome ilusiones mientras Billie me llevaba de vuelta en su auto a mi “lugar temporal”, era tarde, pero yo todavía parecía no poder asimilar todo lo que ha pasado.

-         ¿La pasaste bien? – Preguntó él sin sacar los ojos del camino.
-         Fue espectacular. Primera vez que voy a un recital de la banda.
-         Que bueno que lo hayas pasado bien. Hoy estoy con esa cara de idiota feliz igual que tú. – Bromeó.
-         ¿Puedo hacerte una pregunta sin que suene inapropiada?
-         Bueno.
-         ¿Te gusto? ¿O sólo querías compañía como me dijiste? – Paró el auto, no sé porqué pero me puse muy nerviosa, parece que si fui muy directa.
-         Mírame. – Me tomó con las dos manos la cabeza, enderezándola para que lo mirara fijamente. – Cuando te vi, me encandilaste tanto con tu belleza como con tu actitud, y la respuesta es si, me gustas y quiero que nos sigamos viendo.
-         ¿Eso no suena un poco pervertido no crees? – Silencio incómodo, creo que a veces debería dejar de decir todo lo que pienso.
-         No creo Tania, ¿Tienes algún problema con eso… con que yo sea mucho mayor que tú? – Dijo mientras partía el auto otra vez y fijaba de nuevo sus ojos en el camino.
-         No tengo ningún problema. –Dije sonriendo. – A veces ignora lo que digo, por favor. – Dije soltando una risa.
-         Ok.

Llegamos a mi “casa”, se bajó del auto, se despidió de mí con un beso en la mejilla bien lento (o al menos así lo sentí), suspiré, me dio una última mirada con la que casi muero, y luego se dio la vuelta, se subió al auto y se fue. Debo haber saltado por todo el edificio antes de llegar a mi “lugar”, tal como en los cuentos, saltaba y cantaba como idiota durante todo el camino. Hasta un niño que estaba con su mamá se puso a reír mientras pasaba. Estaba inundada en felicidad, porque sabía que lo iba a volver a ver. Aunque a veces me asustaba el hecho de la diferencia de edad y del hecho de que todo esté pasando tan rápido, dándome 3 bofetadas por segundo.

Me acosté en la cama, sin pensar en conciliar el sueño, y muchos recuerdos, que quisiera borrar de mi cerebro, aparecían para aguarme la felicidad que tenía. Pero luego volví a pensar en Billie y de tanto llorar de la emoción, caí en un profundo sueño.

Desde ese día tan lindo, pasó una semana, y si no escribí, fue porque quería saborear cada momento en privado. Billie vino todos los días a verme y en tres salimos, la pasamos de maravilla, salimos a bares, fuimos a la playa y a caminar. Todo parecía como Cenicienta, a pesar que odio esos cuentos, me estaba pasando a mí. Hoy fuimos de nuevo a la playa y lo esperaba ansiosa.

Al llegar allí, nos sentamos en la arena y nos pusimos a conversar un rato.

-         Esto es de ensueño, es un lugar hermoso. – Dije al sentarme.
-         Pero no tan hermoso como tú. – Me sonrojé, nunca pensé que un rockero como él fuera tan romántico.
-         O como tú. – Dije audaz.

Y el silencio, ese que te hace escuchar el mar, apareció, sentía que nuestros ojos al verse se conectaban y sabía que era el momento. Me acerqué caprichosamente a él y lo besé sin miedo y me pareció como si hubiera sido la primera vez que besaba a alguien, con ese dulce sabor de la inocencia, él no me hizo el quite y en ese momento sabía que todo era perfecto.

-         Vente a vivir conmigo. – Me pilló sorprendida.
-         ¿Lo dices en serio?
-         Por supuesto que si, yo arriendo un departamento parecido en el que vives tú, al otro lado de la cuidad, a mi casa no pienso volver. Ya es hora de que aprovechemos todo el tiempo para estar juntos.
-         Entonces, por supuesto que si. Pero hay algo que tengo que contarte.
-         ¿Qué cosa? – Preguntó extrañado.
-         Si vas a vivir conmigo primero tienes que saber de mi pasado.
-         Pero si ya me contaste todo.
-         Hay una parte que omití, nunca se lo he contado a nadie y creo que es el momento de sacarme por lo menos un poco este dolor que tengo.
-         Bueno, soy todo oído. – Me dijo y me dio la tranquilidad necesaria para comenzar a contarle “esa” parte de mi historia.
-         Gracias.  – Sonreí. – Cuando tenía 10 años, yo tenía un novio en mi escuela que era unos 6 años mayor que yo. Yo lo amaba profundamente, y creía ciegamente en que él iba a ser el amor de mi vida. Llegó un día que cumplido 5 meses de relación, me pidió “la prueba de amor”. Yo lo amaba tanto que accedí sin ninguna presión. Era mi primera vez. Y para mi mala suerte, quedé embarazada. – Billie me miraba sorprendido y hacía que una gota de sudor atravesara por toda mi cara, pero continué. – Se lo escondí a mis padres y a todos los que me conocían lo más que pude, 7 meses, de ahí era demasiado obvio y dejé de ir a la iglesia por lo mismo. Mi madre ya me ignoraba desde entonces y con lo del embarazo, creo que me llegó hasta odiar, fue muy difícil para mí pasar por todo eso sola. Mi novio se mudó a otra cuidad sin decirme nada, de un día para otro. Fui sola al hospital, tuve a mi bebé y lo di en adopción, fueron horas eternas de sufrimiento tanto físico y psicológico. Unos vecinos llamados Gabriela y Pedro que eran una pareja recién casada, se quedaron con mi bebé y a pesar de vivir cerca, no la he visto desde entonces. Era una niñita, y se parecía a mi ex-novio.

Al terminar de contar esto, mis lágrimas inundaban mi cara. Billie apoyó mi cabeza en su pecho y de ahí sentí que a pesar de mi pasado, su percepción de mi no iba a cambiar las cosas. Hombres como él ya no existen en la faz de la tierra y me sentía afortunada. Fue liberador contarlo al igual que doloroso. Pero no me podía ir a vivir con él sin haber sido completamente sincera.

– Gracias por ser honesta conmigo. – Dijo con una voz suave.
– Gracias por escuchar. – Dije un poco aliviada.

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