sábado, 16 de abril de 2011

BASKET CASE: Capítulo 13

Capítulo 13: Destiny is dead in the hands of bad luck.

Pasaban los días y llegó mi último día de clases, llegó mi graduación, y también la fiesta de ésta, además de ya estar matriculada en la Universidad para estudiar Medicina Veterinaria. Pero cuando hay muchas cosas buenas, también tienen que haber muchas malas también, en un par de semanas más Billie se va de gira por motivo de su último disco, empieza en Estados Unidos y Canadá, pero luego se irá a Europa, Asia y a Sudamérica, y por mis estudios, no lo puedo acompañar, y no obviar tampoco el maldito juicio al cual tengo que ir, y para ser realista, va pésimo y en un juicio más, estoy segura que se concretará todo, perderé a mi Perlita y se irá con Diego y con Juliet, a quién no quiere y me prometió que por nada del mundo se atreverá a llamarla mamá.

Pero Karen hace que mi mundo sea perfecto, ya que no me quedaré sola. Aunque extrañaré con mi alma a Perlita y aprovecharé todo el tiempo que la corte me dé para ir a verla. Todo esto hace sentirme completamente abrumada, ya que mi felicidad y mi tristeza están en un perfecto balance.

Un día cualquiera, yo con Karen y Perla en la casa, llega Billie agotado después de un día arduo de ensayo.

-          Hola, a mis tres florcitas.
-          ¡Hola papi! – Dijo Perla quien corrió a abrazarlo.
-          Hola cosita. – Replicó Billie y en el abrazo, levantó a Perla. - ¿Cómo han estado tú y la bebé? – Decía dirigiéndose a mí.
-          Muy bien, ya la tengo controlada.
-          Ah, ¿si?
-          Y todo gracias a ti. Ahora está llorando, pero cántale. – Dije y Billie cantó un pedazo de “When I Come Around”, cosa que hizo calmarla al instante.
-          Impresionante. – Dijo Billie. – No tiene idea adonde está, pero ya le gusta mi música, se nota que es mi hija, cosita más linda. – Dijo y luego le dio un beso en la pelada a Karen y un cariñoso beso en los labios a mí.
-          ¿Cómo te fue en el ensayo?
-          Bien, bien, pero eso no es lo importante, lo importante es lo de mañana.
-          Ni me lo recuerdes, hablé con Perlita esta tarde, pero terminamos llorando, no quiere irse, creo que eso nos puede favorecer en el juicio, aunque creo que Diego tiene ventaja porque por Mario, conoce al puto juez y le hace la pata.
-          Mierda, que rabia ese weón, te juro que si lo pillo un día solo, va a ver.
-          Sólo hagamos todo lo posible y si no resulta, habrá que asumirlo, aunque nos duela.
-          Bueno, así será, vamos a dormir. – Replicó Billie.

Luego acostamos a las niñas, y nos fuimos a dormir. Al acostarnos, conversamos unos minutos y nos volvió la pena y la rabia, cosa que hizo que nuestras lágrimas y el llanto, nos hicieran dormir profundamente. Al despertar, no ví a Billie, ya que temprano se fue a ensayar la gira que hará con Green Day, y me contó anoche que le apenaba no poder estar conmigo en el juicio.

Luego de un rato, despierto a Perla para que se vaya a bañar, y yo despierto a Karencita para bañarla también y prepararle todo porque la cosa iba a durar mucho. Un poco anticipándome a lo que todavía no pasaba, ordené las cosas de Perlita. Me sentía tan impotente de no poder hacer nada. Luego salimos y tomamos un taxi que nos llevara a los tribunales, curiosamente el conductor nos miraba y preguntó si eran mis hijas o mis hermanas y al oír la respuesta, nos dejó de mirar y siguió manejando. Desubicado. Siempre juzgando como los demás.

Al llegar a destino, nos bajamos rápido del taxi, entramos al tribunal y esperamos. Lugar muy frío, como el ambiente que encierra. Empezó el juicio, el juez habló, habló y habló, utilicé el testimonio de Perla como último recurso, pero todo fue inútil, simplemente la ignoró, le concedió finalmente la demanda a Diego, me permitió solamente que viniera al departamento los fines de semana, y yo no me quedé callada.

-          ¡Diego, eres un maldito bastardo! ¿¡Cómo te atreviste!? – Dije con intenciones de acercarme y golpearlo. - ¿¡Sabía Juez que cuando yo quedé embarazada de Perla, él me abandonó!? ¡Obvio que no! ¡Si es un vendido de mierda!
-          Cálmese señorita. – Me dijo un guardia que me sostenía y trataba de calmarme.
-          La puedo encerrar por eso señorita, se llama desacato. – Dijo el desgraciado del Juez.
-          ¿Y por qué si es verdad? ¿Acaso me quiere quitar el derecho de estar con mi otra hija también? ¡Hágalo! A ver si a su amigo Mario le gusta la idea, si usted me encierra le contaré lo que le está haciendo a la madre de su nieta. – Dije ya enferma de los nervios.
-          ¿Qué Mario? – Preguntó el Juez haciéndose el imbécil.
-          Mario Lizana, su amigo de la infancia al cual sigue viendo, y que es padre de Diego, no se haga el tonto, si sabe que lo conoce. – Respondí con todas sus letras.
-          Ah, si por supuesto, gran amigo mio, pero eso no influirá en nada, la niña se va con su padre, usted va a tener que calmarse un poco, pero por ésta, sólo por conocer a Mario, la voy a dejar ir, o si no la encerraba por desacato a una autoridad.
-          Si claro, porque le conviene… - Dije en voz baja. Me calmé y al fin ese guardia toqueteador me soltó.

Luego me despedí de Perlita, bañada en lágrimas ambas y luego la veo marcharse con esos dos, uno un imbécil sin remedio y otra una loca de patio, más pesada que un yunque. Pobre de mi niña hermosa. Sin embargo, tenía que resignarme, aceptar todo, y empezar mi viaje de regreso al departamento sólo con Karencita.

Al llegar al departamento me dio una pena horrorosa y me puse a llorar otra vez. Ya extrañaba a mi Perlita.

-          Se la llevaron, ¿verdad? – Dice Billie al entrar sigilosamente por la puerta.
-          Si, pero ya va a ver ese Juez, le voy a contar a Mario todo lo que me hizo. – Dije secándome las lágrimas.
-          ¿Quién es Mario?
-          El papá de Diego, y es amigo del Juez ese y seguro Mario no tiene idea de nada, por eso le voy a contar para que le vaya a parar los carros a él y a su hijo. – Expliqué.
-          Se nota que el papá no se parece nada al hijo.
-          Nada, Mario es noble y amable, y Diego es un triste imbécil.
-          Totalmente de acuerdo, cariño. Pero tienes que pensar en Karen también, es nuestra nueva alegría.
-          En ella pienso todo el tiempo. – Repliqué y miré hacia el coche donde yace dormida la bebé.

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No entiendo la reacción de Tania, más que quitándole a Perla, le estoy haciendo un favor; sola, con Armstrong de gira y con las dos niñas, no iba a poder, aunque le pidiera ayuda a mi mamá como siempre. Además en la casa ella y mi mamá se ocupaban de ella y con suerte la niña sabía que yo era su papá y no iba a permitir el perderla y que le diga papá a ese Billie, aunque sea mi ídolo, no iba a permitir que me quite a mi hija.

Además hay algo más, yo sé que July es chapada a la antigua y sus papás son súper conservadores, pero no llegó virgen al matrimonio, cosa que me contó mucho antes de irnos a convivir y casarnos. La cosa es que en una de sus visitas secretas al ginecólogo, descubrió algo muy terrible, es infértil y no me puede dar hijos; lo que al final nos llevó a tomar esta medida. Todo tiene una razón y no separé a Tania de Perla por puro capricho como ella quizás cree.

Bueno, después del escándalo que armó Tania en los tribunales, nos dieron a Perla y nos retiramos. Luego fuimos hacia el auto, yo conduzco, July se va adelante y Perla sola atrás con sus juguetes y sus cosas, con una cara de perro regañado, el cual estoy seguro que va a cambiar cuando lleguemos a la casa.

-          Llegamos. – Dije al frenar.
-          Vamos Perlita. – Invitó July, con una sonrisa no muy aceptada por la niña.
-          Bueno. – Respondió resignada Perla.
-          Entremos. – Dije ya que Perla se resistió un poco. Entró de todas maneras.
-          ¿Quieres conocer tu pieza? – Le dijo July a la nena.
-          Bueno. – Parece que esa era su respuesta para todo.

Subimos todos a la pieza que le teníamos preparada a Perla, si la casa no la convenció, esto si lo haría. Al abrir la puerta, la expresión de Perla cambió radicalmente, dejó caer los juguetes que tenía en la mano y abrió la boca de la sorpresa. No había tenido mucho contacto con ella en sus primeros 7 años de vida, pero sabía lo que le gustaba. Primero, el color morado, paredes, papel tapiz y cubrecamas de ese color. Segundo, la música, una radio con todo lo que se necesita y unos parlantes buenísimos. Y tercero, Green Day, discos, pósters, ropa de ellos, y más chucherías, muchas heredadas de mí. En ese momento sabía dos cosas:
1.- Nos ganamos el cariño de Perla.
2.- Por enésima vez July me decía cuánto odiaba esa pieza, ya que odia Green Day y el color morado.
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Lo había arreglado, no me gustaba mucho así pero bueno que se le puede hacer con el apuro, Diego se salio con la suya y así será, bueno no es la gran cosa, no me gusta mucho el cap, pero espero que a ustedes si les guste esta monstruosidad :D .

3 comentarios:

  1. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO pobre perlitaaa :C aunque me gustaria tener un papa como Diego que me decore el cuarto de Green day (H) <3 XD

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  2. Perdón pero le tenía que poner algo de emoción y no se me ocurrió mejor cosa, es sólo para que lo odien xDD.

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