jueves, 14 de abril de 2011

BASKET CASE: Capítulo 1

Capítulo 1: Run away, to find what to believe.

No sabía como había pasado, pero de los suburbios de mi ciudad natal, había llegado a California, con el dinero que me sobró de la otra vez que les robé a mis padres, pude embarcarme en un viaje a California sin un futuro definido.

De la correccional sólo traje una pequeña mochila con lo suficiente para sobrevivir, y sinceramente con lo que la pajera de mi mamá se dignó a traerme la semana pasada. Así que no me pesaba nada y tampoco como no tenía muchas posesiones no me preocupaba por las cosas que dejaba en casa. Ninguna de las cosas que dejaba en casa me importaba, en lo absoluto.

Paseando por las calles, me siento un rato en un banco que hay por ahí y curiosamente escucho algo muy conocido. Era Green Day (creo que olvidé escribir que son mi banda favorita). Y la chica que estaba a mi lado era la que escuchaba la música. Esperé a que terminara la canción y le empecé a hablar. Hablamos primero de lo obvio, luego ya cosas más sicópatas que sabíamos sobre la banda y luego terminé contándole mi vida completa, no sé que haría ella ahí, pero creo que deben haber pasado no más de 3 horas, y ni a ella ni a mí nos importaba y podríamos estar ahí todo el día. Pero de repente vino una pregunta que no esperaba:

-         ¿Dónde vives? – Sólo la agachada de cabeza involuntaria hizo sentir la mayor vergüenza que he sentido jamás. – Perdón, ¿Dije algo malo? – Dijo sintiéndose media culpable y confundida.
-         No, no es nada, sólo que llegué un par de minutos a California antes de sentarme contigo a hablar y realmente no tengo dónde ir.
-         Perdón, no sabía, si quieres feliz te invito a mi casa, yo le explico a mi mamá el asunto y de seguro no tiene problema y dormiremos las dos en mi pieza. – Dijo entusiasta.
-         Bueno, gracias… - Hice una pausa para que me dijera su nombre.
-         Andrea.
-         Andrea, em… yo soy Tania, mucho gusto y gracias de nuevo. – Dije tan inocente que ni yo me lo creía.

Luego de eso fuimos a su casa, me aceptaron feliz y sorprendentemente gracias a Green Day, tenía lugar donde vivir, me dieron suerte y creo que si los llego a conocer alguna vez en persona, se los agradeceré, por lo menos no dormiré en la calle, como pensé.

Dormí en una colchoneta, o más bien, puse mi trasero ahí porque, no sé como al estar en un lugar cómodo, no podía dormir y pensaba tantas cosas, que me llegaba a doler la cabeza. Pensaba en que debo ser una parásito de la sociedad, o más bien una vil sanguijuela buena para nada.

Al otro día salí a la calle sin avisar y me perdí por las calles, debí haber pedido un mapa, pero no se me ocurrió, perderme en esta ciudad no creí que pasaría, claro que las calles de California no son como las de mi cochino pueblo, pero soy tan imbécil de creer que no me perdería, bueno daría lo mismo al final, porque nadie me estaría buscando. No estaba perdida, más bien estaba explorando, y echando a perder se aprende, y como soy buena para echar a perder las cosas, creo que aprenderé rápido en manejarme en esta ciudad.

Caminando y caminando choqué con alguien de lo puro despistada, pero no fui despistada al darme cuenta quien era y mi fanatismo interior salió y pegué el semejante grito:

-         ¡¡¡BILLIE JOE ARMSTRONG!!!
-         Shhh!!! – Me dijo poniendo su dedo en su boca.
-         Perdón, es que eres mi ídolo y… y… yo… - Creo que estaba a punto de decirle que lo amaba, pero rápidamente me arrepentí, sabiendo que ese iba a ser un grueso error.
-         ¿Y tú qué? – Dijo frunciendo el ceño.
-         Yo… yo te admiro mucho. – Esa sonrisa idiota no se me quitaba de la cara, por lo menos él me creyó la gran mentira, de que sólo era mi ídolo.
-         Bueno, ¿De dónde eres? – Pregunto curioso.
-         Prefiero no decirlo, pero ahí hay pura escoria te lo aseguro. – Dije soltando una risa burlona.
-         ¿Vienes de tu pueblo sólo al recital de mañana?
-         Emmm… no, me escapé de mi casa.
-         ¿Para ver el recital? – Insistió.
-         No. -  Me reí por dentro.
-         ¿Entonces? – Era un poco latoso y no se daba por vencido parece.
-         Sólo escapé de casa, con un poco de dinero lo suficiente para vivir. – Expliqué seria como nunca.
-         ¿Tienes dónde quedarte? – Ya me empezaba a hartar con sus preguntas.
-         No. – Mentí.
-         Ven conmigo, yo te busco un lugar y yo te pago hasta que consigas donde irte.

A esos ojos verdes, no se les puede decir que no, cumplió con su palabra y me dijo que me iba a venir a buscar para el recital de mañana. Me quería simplemente morir de felicidad, y no creía que tal cosa me había pasado. Había conocido a mi ídolo y para que estamos con cosas, el amor platónico de mi vida. Parecía una nenita que volaba en una nube como Gokú y que no se quería bajar.

Tirada en la cama, suspiraba y suspiraba, soñando despierta y tarareando canciones. Luego me acordé de Andrea y me dio pena, pobre le hubiera gustado ir también al recital, aunque con la plata que tiene no me extrañaría verla allí mañana. Luego pensé en mi mamá, ¿Qué estará haciendo? ¿Me estará buscando? ¿Estará cagada de la risa al ver que  no estoy en la correccional y que al fin la dejé con su noviecito de cuarta? No sé, pero yo no quería volver a verla.

Ya era de mañana y me duché y todo, agarré mis pilchas y bajé rápidamente a la entrada del lugar donde me alojé y esperé, me invadía la impaciencia y lo único que quería era ver a Billie de nuevo (bueno, ¿quién no?). Y allí estaba, en un auto llegaba él, a recogerme personalmente, era simplemente un sueño, estaba con un polera manga corta, un short y unos lentes de sol. Mientras manejaba, veía como tonta todos los tatuajes que estaban a la vista. Y luego se rompió el silencio:

-         ¿Cómo pasaste la noche?
-         Super bien, ahí estuve con un chiquillo e hicimos “cosas”. – Bromeé. Y lo escuché tirar esa risita que tiene a veces.
-         Buen chiste, ¿Estás entusiasmada?
-         Si. – Dije tratando de disimular que lo único que quería era llegar al lugar. - ¿Por qué tanta amabilidad? – Pregunté luego curiosa. 
-         Bueno, en realidad, estoy pasando por un momento familiar delicado y quería tener compañía hoy, ya que es un recital importante y no quisiera estar solo.
-         Y eso que tiene que ver, tienes a tu público, jamás ni aunque lo quisieras estarías solo. – Lo reté.
-         Qué linda eres, ¿Lo sabías? – Eso me congeló, esto no me lo esperaba, no sabía que pensar, ¿Me dijo linda porque le dije que jamás estaría solo o porque le gusto?
-         Si. – Dije bromeando y un poco para terminar en lo que se había convertido en una conversación incómoda.

Luego llegamos, me dieron un lugar privilegiado, y fui testigo de un recital que creo que jamás en la vida se me va a olvidar, todos los temas y todo lo que fue, Billie jugueteaba a veces mirando caprichosamente al público, pero disimulaba el hecho de que me miraba a mí. ¿Será que lo había flechado? ¿Un hombre a su edad podría enamorarse a primera vista? ¿Qué problema familiar tendrá? No sé cómo, pero había conquistado al hombre de mis sueños tan rápido y eso que no soy la gran cosa. Soy sólo una chica cobardemente escapando de sus problemas.

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